Modelo de crítica para certamen, por Estrella Millán Sanjuán

Modelo de crítica para certamen, por Estrella Millán Sanjuán

 

Estrella Millán Sanjuán es profesora de Educación Secundaria y además coordinadora del Proyecto AulaDcine del IES Las Salinas, San Fernando.

Amante del Séptimo Arte y experta en crítica cinematográfica, que amablemente nos envía esta crítica de una película muy recomendable para nuestro alumnado adaptada a las bases del certamen.

Muchísimas gracias por tu inestimable colaboración, compañera.

Creando sinergia entre centros se trabaja mejor.

MANCHESTER FRENTE AL MAR

TÍTULO ORIGINAL: Manchester by the sea.

AÑO: 2016                              

PAÍS: EE. UU.

DIRECTOR: Kenneth Lonergan.

REPARTO: Casey Affleck, Michelle Williams, Kyle Chandler, Lucas Hedges, Tate Donovan.

MÚSICA: Lesley Barber.

DURACIÓN: 135 min.    

GÉNERO: Drama.

SINOPSIS:

Lee Chandler (Affleck) trabaja como técnico de mantenimiento de unos edificios, siendo una persona huraña, huidiza y solitaria. Su vida transcurre de forma monótona y rutinaria cuando recibe la noticia del fallecimiento de su hermano Joe. Este hecho le obliga a volver a su pueblo natal donde se enfrenta a la tutela de su sobrino de 16 años, que se queda solo.

El regreso al pueblo le supone enfrentarse a un trágico acontecimiento del pasado que le cambió su vida por completo y representa un trauma para él imposible de soportar.

CRÍTICA PERSONAL:

El vacío en un instante

Tercera película del director y guionista Kenneth Lonergan, al cual le gusta bucear por las aguas turbias del pasado y ofrecer historias de relaciones familiares interrumpidas (como ya hizo en su primera película, “You can count on me”, 2000), narradas de forma sencilla, elegante y real.

En este caso, la historia adopta unos tintes mucho más trágicos, pues ahonda en el sufrimiento humano , en el dolor del alma golpeada y rota en mil pedazos en el que eres un espectador que intuyes con desesperanza que no existe remedio que pueda siquiera sostenerlos, que no unirlos.

Casey Affleck nos regala un papel protagonista que le valió un Óscar en 2016. Ya apuntaba maneras en el anterior film “Adiós, pequeña, adiós”, dirigida por su hermano Ben. Pero en esta ocasión, interpreta a un padre de familia atormentado por un suceso traumático al que intenta poner remedio con distancia en kilómetros directamente proporcional a la pena que le ahoga.

Lee Chandler, aparentemente aquejado del síndrome de Moebius, es la viva imagen del perdedor, del que tiene un pasado hecho cenizas y un presente tan vacío por el que parece caminar de puntillas para no tener ningún estímulo. Affleck realiza con sabiduría, sencillez y contención un ejercicio magistral sobre la autodestrucción, el abandono, el vacío, la desolación, el desconsuelo, la apatía y un largo etcétera de sentimientos que acompañan al espectador, que espera con ansia una explicación del desencadenante de tal situación tan extrema.

Mediante el uso de flashbacks con acierto, vamos encajando piezas y asistimos a un pasado del protagonista que vivía en familia de forma totalmente normal y cotidiana, percibiendo una aparente felicidad en él , su mujer e hijos.

El momento en que se nos desvela el motivo que le hizo abandonar su pueblo natal, nos deja paralizados, nos acelera una empatía automática hacia Lee y entendemos con lágrimas en los ojos la desesperación callada que viene arrastrando años.

Randi (Michelle Williams) merece también una mención. Actriz que llena la pantalla en cualquier película en la que intervenga, aquí le valió una nominación al Óscar por su papel. En su caso, a pesar de la tristeza irreparable que la va a conducir siempre, ella sí decide concederse una segunda oportunidad que pueda mitigar su aflicción. Y eso precisamente es lo que termina desmoronando y haciendo añicos completamente a Lee.

La escena en la que los protagonistas se reencuentran encierra en tan poco tiempo y diálogo tal cantidad e intensidad de sentimientos, que quita el aliento, nos dan ganas de ser partícipes, de construir el guión con nuestros ojos y corazón, buscando la aceptación del perdón, la redención, pero el resultado es que experimentamos casi el mismo vacío y desolación de la pareja.

El director no desea contar una historia que se resuelva de la forma que nos gustaría, la narra con respeto, sin emitir juicios, con sutileza y oficio. Vale la pena ver este film, les animo a hacerlo, una historia íntima y atrayente.

 


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